Las problemáticas de los vulnerables, son invisibles, lo cual arrasa con los derechos humanos que se supone les corresponden, se naturalizan las situaciones dramáticas, que se esconden en la elección general de no verlo, porque elegimos no ver lo que nos duele. Si bien existieron políticas que buscaron garantizar ciertos derechos básicos y fundamentales, existe una distancia, entre la teoría y la vida cotidiana de niños y jóvenes.

En hechos de violencia se motiva bajar la edad de imputabilidad de los jóvenes delincuentes, ocultando la responsabilidad del estado de bregar por que se cumplan las garantías, haciéndose totalmente irresponsables de la inacción previa.
La escuela fue durante siglos,
el ámbito en el cual la sociedad formaba a las nuevas generaciones, pero hoy la
escuela, los niños y las familias no son lo que fueron una década atrás. La
escuela y la familia perdieron el poder que la embestidura le otorgo tiempo atrás.


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